|
|
Programa De
Reeducación Para
Adictos A Sustancias Psicotrópicas, Al Juego Y Casos De Abulia, En General. |
|
|
II
Objetivos Y Contenidos Del Programa IV Actitud
del "Guía, o Conductor De Programa VI Trípode En
El Que Descansa El Programa Los Doce Pasos De
Alcohólicos Anónimos. Las
Necesidades Humanas, Según Jerarquía De
Las Necesidades De Maslow. |
VI
Trípode En El Que Descansa El Programa 1.- Confianza (Amistad sincera) No es posible dar continuación al programa de reeducación sin que pueda
lograrse una confianza sincera entre el reeducable y su Guía o Conductor de
Programa (Es importante, en lo posible, crear una familiaridad entre el
Conductor o Guía y el reeducable: Padrino o madrina, tío o tía, abuelo o
abuela. Ayuda, enormemente, a lograr la confianza) 2.
- Levantar El conductor de
programa o Guía recomendará los ejercicios que considere necesarios para
lograr levantar la estima en el reeducable: Práctica de deportes, Visita a orfanatos y asilos de
ancianos, inserción en clubes, etc. 3.
- PROTECCION: La protección da seguridad.
La seguridad ofrece placer porque da la sensación de conservar la vida. La
inseguridad, en cambio, da sensación de miedo, de muerte. Produce angustia,
dolor, tristeza. Deprime el sistema afectivo, en su totalidad. Da paso al
odio. Todo lo que produce
inseguridad se odia. Lo que produce seguridad es agradable, placentero, no se
le oponen resistencias. Los elementos que
constituyen la protección son: · Oferta de
tiempo, · Oferta de
esfuerzos, · Oferta de
cuidado y · Oferta de
ternura o afectos de amor. OFERTA
DE TIEMPO. (EN CALIDAD) Para proteger a
alguien a quien amamos debemos ofrecer, en primer lugar, TIEMPO; pero en
calidad. Utilice el poco o mucho tiempo que pueda brindar a su hijo o alumno
en enseñarle criterios, como manejarse en la vida y sobre todo, VALORES
HUMANOS. Enséñele a lograr
placer sin que se deformen sus estructuras afectivas. Enséñele a perder, en
los juegos infantiles, sin enojos y a ganar sin humillar o burlar al
oponente. Logre convencerle que el ganar es placentero; pero el participar en
la contienda y lograr que el otro se sienta complacido, también es bueno. Enséñele el valor de
la responsabilidad, largueza, entusiasmo, constancia, tenacidad, lealtad,
comprensión, veracidad, servicio, honestidad, honor, confianza, trabajo,
sociabilidad, paciencia, humildad, valentía, decisión, sinceridad, caridad,
urbanidad, moralidad, pudor, justicia, voluntad. Enséñele lo
desventajoso que es desarrollar los antivalores contrarios a estos Valores
Humanos. No pierda el tiempo en nimiedades. Edúquelo para que sea feliz.
Converse con él o ella sobre su "pequeño mundo", sobre sus tareas
escolares, sus dificultades con su mejor amigo o amiga, de cómo puede armar
mejor su bicicleta o como reparar la muñeca o el carrito que le regalaron sus
abuelos. Tenga respeto por sus
cosas que es respetar su dignidad. Explíquele las razones que usted tuvo para
tomar una decisión que él no comprende y entiende que le hace daño o,
sencillamente, no le provoca placer. Aprenda a pedir excusas
cuando usted cometa un error. Trate de no cometer errores muy a menudo.
Cuestiónele sobre sus tristezas, alegrías, llanto, en fin, sobre sus
emociones. Sea detallista. ¡Los
pequeños detalles logran maravillas! No permita que el ambiente le presione
demasiado su sistema afectivo. Los padres y maestros, ofreciendo una pequeña
dosis de tiempo cualitativo, pueden acorazar, significativamente, el sistema
afectivo de sus hijos y alumnos para que en el futuro mediato, sean hombres y
mujeres felices. Es la única forma de convertir este mundo en un mundo de
amor, una civilización de amor. ESFUERZO
Ya hemos expresado,
una y otra vez, que el placer es buscado, a cualquier precio, por el ser
humano para sentir tranquilidad, paz y armonía en todo su ser. El amor
propio, el amor a sí mismo necesita mucho cuidado y esmero para bien formar a
los niños y niñas que ponen a nuestro cuidado. El tiempo que
"gastan" los padres, maestros, psicólogos, orientadores y vecinos
en los niños y niñas de su entorno y bajo su responsabilidad, lo sienten como
un alimento muy importante para su ego. El dinero que se gasta
en complacer sus caprichos, placeres y gustos lo aprecian más que lo que se
gasta en sus consumos "normales": alimentación, salud, techo.
Tienen la impresión de que eso tiene que ser así. Todos, en la casa nos
alimentamos y nos vestimos. Aprecian la nevera nueva, la cómoda cama que me
compraron, la deliciosa cena de navidad, el nuevo televisor a colores, el
auto nuevo que nos compraron; pero entienden que eso es propiedad de sus
padres ( todos lo usan). Esta forma, muy infantil de pensar, nos da una idea,
bien terminada de cómo debemos premiar a nuestros niños y de cómo debemos
castigarlos. Los paseos, los
juguetes, la compañía y la diligencia en el momento adecuado son parte del
"esfuerzo" que nuestros niños, niñas y adolescentes aprecian, sobre
manera. Definitivamente, cuando nos esforzamos por ellos se sienten seguros.
Cuando por nuestro esfuerzo o trabajo obtienen beneficios materiales o
espirituales les provoca un gran sentimiento de placer. Que importante y
placentero resulta para un niño, niña o adolescente que tiene su salud
quebrantada ver a su padre o madre al pie de la cama por horas o sentirles
preocupados por la salud que ha perdido. Se da cuenta de esta inquietud por
la forma como se habla con el médico o enfermeras o cuando salen desesperados
a más de El esfuerzo,
necesariamente, implica sacrificio y trabajo para quien lo ofrece y
satisfacción para quien lo recibe. CUIDADO
(Disciplina de las
consecuencias) Cuidar a un niño es
proporcionar todos los elementos que puedan ofrecer un placer duradero, sin
deformaciones de su "programa original". Cuidar a un niño es
preservar su salud física, emocional y espiritual, manteniéndolo en un
constante chequeo médico, principalmente, en la primera y segunda etapas de
su infancia. En estas etapas de la vida la salud de los niños y niñas se
quebranta muy a menudo. Debemos cuidarlos,
además, de su salud mental proporcionándoles diversiones sanas, apartándoles
de ambientes violentos, enseñándoles a practicar el servicio a los demás,
evitando sus temores, aclarando sus dudas, acompañándole en su soledad,
cuando les asalta el miedo; dándoles ánimo cuando las circunstancias les han
golpeado. Suframos con ellos sus dificultades y disfrutemos juntos sus
alegrías. Cuidarlos es, además,
castigarlos cuando actúan indebidamente y premiarles cuando son capaces de
actuar de acuerdo a los criterios que les hemos rotulados como
"buenos". Jamás debemos ser irónicos
ni cínicos ni mucho menos desahogar nuestros fracasos y frustraciones
exagerando los castigos y minimizando sus logros. Cuidarlos es
garantizar, todos los días, a cada hora, a cada segundo, su seguridad. Debemos ser capaces de
crear un vínculo afectivo tan fuerte que lleguemos a intuir cuando nos
necesitan. Que la relación con nuestros hijos y alumnos sea tan armónica que
"adivinemos" cuando nos necesitamos unos con otros. Que haya una
efectiva y real interacción afectiva. La paz de un hogar se
fundamenta en la interdependencia afectiva entre padres e hijos. Solo de esta
manera podremos lograr mujeres y hombres sanos, seguros de sí mismos, capaces
de amar a los demás, con una real conciencia de individuo. Cuidar a un niño, en
fin, es proporcionarle techo, alimento, educación, salud, recreación
adecuada, identidad; pero sobre todo que se sienta importante, que se sienta
amado. AFECTO
DE AMOR "El amor nace en
lo interno de la persona. No es algo pasajero; sino como un milagro que se
renueva cada día". Andrés
Lorenzo Socio
de Amigos Del Mundo El amor es uno de los elementos fundamentales del sistema afectivo. El
ser humano no nace amando. El amor es producto de la formación que insertan,
en lo más profundo del ser, las agencias que intervienen en la educación del
niño y del adolescente: el hogar, la escuela y los amigos (el entorno) El que ama comprende al ser amado, le enseña, se sacrifica. Escudriña
hasta las últimas consecuencias, sin reparar en el tiempo que gasta, ni en
riquezas, ni esfuerzos para resolver un problema, un conflicto o servir y dar
satisfacciones al ser que ama. El amor es un sentimiento que supone eternidad. Se pierde la noción de
tiempo y espacio. Es poner atención a los pequeños detalles, tan importantes
para elevar la autoestima de los demás, y lograr alegría duradera. Es
introducirse en su "mundo" sin importar mucho el nuestro. Es
entrega. Es sufrir y gozar juntos, el dolor y la alegría. Es darnos, por
completo, con sinceridad. El que ama no es capaz de descargar sus frustraciones
en el ser amado. El sacrificio, el esfuerzo de resolver un conflicto o realizar un
servicio a cualquier ser humano, que amamos, intensamente, no nos mortifica,
no nos duele, no nos hace sufrir; sino por el contrario, ennoblece, alegra, gratifica,
cuando por nuestra causa servimos, resolvemos problemas, logramos soluciones
a los conflictos, grandes o pequeños, que la vida, el que hacer cotidiano,
trae cada día, a todos los seres humanos. El egoísmo: es el
desarrollo desproporcionado del amor propio, tan importante para la vida en
comunidad y para los actos volitivos. Por la falta de afecto de amor, se
exagera, por compensación, el amor propio, para defendernos. Se siente
soledad, aún se esté acompañado. Es una forma de desconectarse de la
realidad. Es como atrincherarse para que no nos hagan daño. Nos sobrestimamos
cuando creemos que valemos muy poco. Alardeamos de lo poco o mucho que
podemos hacer (bueno o malo, moral o inmoral)
|
|
|
|
|